El sueño de Arecibo

Por Jorge Inzunza

En 1972, Werner Herzog estrenó la película “Aguirre, la ira de Dios”, una obra magnífica que intentó mostrar la febril búsqueda de El Dorado en los territorios de comunión entre Los Andes y el Amazonas. La imagen inicial nos muestra las nubes moviéndose sigilosamente sobre los picos de Cordillera de Los Andes. La cámara hace un suave y constante acercamiento para descubrir en medio de la niebla, el movimiento casi onírico de soldados e indígenas subiendo y bajando los estrechos senderos de las escarpadas laderas de las montañas. Un paso en falso y la caída sería mortal.

Esta escena de Herzog apareció en mi recuerdo al ver las primeras tomas de “The Biggest Dream”, el documental dirigido por Andrew Hernández. No son Los Andes, sino la Cordillera Central de Puerto Rico la que protagoniza un breve viaje de la cámara. Las nubes se confunden con innumerables cerros selváticos conectados unos a otros. Y pronto nos encontramos, no con una expedición en busca de oro, pero sí con una embarcación impresionante hacia el infinito: el Radiotelescopio de Arecibo (AO). Un par de segundos después nos damos cuenta de la envergadura del accidente del 1º de diciembre de 2020, cuando cayó una de las estructuras principales del radiotelescopio –el domo gregoriano– destrozando el disco. El documental continúa su marcha demostrándonos la relevancia de este recinto para el estudio de la ionósfera, ciencias atmosféricas, ciencias planetarias y ciencias de la radioastronomía.

Los caminos que me llevaron a encontrar este documental fueron sinuosos. Se estrenó en Puerto Rico en 2021. Yo ya había comenzado mi proyecto de novela sci-fi fantástica “Luna de Arecibo”, intercalando investigación y escritura. Visité Puerto Rico en 2021, pero lamentablemente el radiotelescopio estaba clausurado para visitas debido al accidente. Solo se reabrió en marzo de 2022. Al descubrir que el documental había sido estrenado, esperé algunas semanas para saber si habría algún anuncio para verla en Estados Unidos. Sin embargo, no hubo noticias, a pesar que el desastre impactó a la comunidad científica y a los meteorólogos del país, el documental no ha llegado. Esto me llevó a contactar directamente a Andrew Hernández, y explicarle algo que él ya sabía muy bien, la importancia de ese documental para quienes nos interesaba la astronomía y la historia de este maravilloso lugar.  Generosamente, él me facilitó el documental. Al ver la obra, se hace evidente la necesidad de hacerla llegar a un público más amplio. No sólo por las complejas observaciones científicas, sino también para iniciar una conversación sobre Puerto Rico.

El documental nos permite reconocer la intricada relación entre ciencia y tecnología, todo a partir de una idea de William E. Gordon, un sueño. Las diferentes etapas posteriores de reforma no hicieron más que potenciar y convertir al AO en el oído y los ojos más poderosos del planeta a la hora de observar el universo. Con un desarrollo conceptual denso, para lo cual aconsejo ver el documental un par de veces, nos adentramos en las disciplinas científicas que fueron impulsadas en AO y que lo llevaron incluso a facilitar la obtención de cuatro Premios Nobel. 

Una segunda lectura del documental la encontramos en las voces de sus protagonistas: científicos y científicas de AO, profesores universitarios y jóvenes de escuela secundaria de Puerto Rico. En todas ellas descubrimos un amor por el saber y las posibilidades de una ciencia, entendida como colaboración de puntos de vista y como superación ecológica colectiva.

Y por último podemos ver a Puerto Rico. El disco dañado del radiotelescopio representa la frágil situación de la isla. El huracán María, la crisis social y económica, y el estatus político-administrativo son capas que evidencia una problemática compleja. El silencio de no tener respuestas acerca de qué hacer después del colapso del radiotelescopio se hace presente.

El documental nos deja una oportunidad para volver a soñar. El empuje de las nuevas generaciones de puertorriqueños es la esperanza para reconstruir lo perdido. El Dorado está en el espacio, en las nuevas fronteras del conocimiento que rompemos.

Published by Jorge

Psychologist, educational researcher, dual language teacher, PhD in Education, and writer of children books.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: